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Anatemas y admiraciones


El 20 de junio de 1995 muere Emile Michel Ciorán, el escritor rumano que doblegaba el ánimo del más optimista y a quien este blog le debe su nombre: mitos sin sustancia.

Los títulos de sus obras revelan nítidamente por lo menos su estado de ánimo, a pesar de la fotografía, donde aparece tan sonriente: Desgarradura, Anatemas y Admiraciones, Historia y Utopía, entre otros, que no son sino la introducción a un nihilismo desdramatizado donde la única esperanza humana consiste en que nada es posible.

Leí con fruición los breves libros de Ciorán, traducidos estupendamente por Esther Seligson. Cada línea de su obra representó para aquel novel lector una revelación, el descubrimiento de que atrás de las palabras se encontraban, acechantes, los significados. Y a pesar de que ya era universitario, era algo en lo que no había reparado.



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