Ir al contenido principal

Buscapiés para Andrés


En este blog he reflexionado acerca de que existen héroes que merecían un mejor tratamiento por los constructores de monumentos y los nominadores de pueblos y municipios del país. Así, Nicolás Bravo, héroe de mil batallas a cual más de importantes, tendría los merecimientos para poner su nombre a un estado, por decir algo grande; Guillermo Prieto o Felipe Ángeles merecían un mejor destino en el momento de sus homenajes, por decir unos nombres.

En un sentido inverso a esas cavilaciones, uno de los personajes que siempre ha llamado mi atención por sus merecimientos es el distinguido abogado yucateco Andrés Quintana Roo, que nació el 30 de noviembre de 1787, y que por alguna exótica razón dio su nombre a uno de los 32 estados mexicanos, que por muchos años tuvo el estatus de territorio.

Andrés QR es considerado prócer de la independencia, como tantos y tantos mexicanos que simpatizaron con la idea a principios del siglo XIX. Fue miembro del Congreso de Chilpancingo y presidió la asamblea constituyente que redactó la declaración de independencia de 1813. Don Andrés fue un político destacado y ocupó muchos puestos (diputado, senador, magistrado de la Suprema Corte, secretario de estado), pero su corazón y su linaje pertenecía al periodismo y a las letras, ya que corría tinta por sus venas como hijo del combativo impresor Matías Quintana. La historia de amor con Leona Vicario, por otra parte, infunde en la vida de Andrés un elemento novelesco que merecería un mejor lugar en la literatura histórica de México. Pero nada más.

De tal forma que, sin menoscabo de sus méritos, creo que don Andrés mecería sin cortapisas nominar el municipio yucateco que lleva su nombre, pero el nombre de un Estado, me parece que habría una docena de personajes con mayores merecimientos.
Tal vez lo pensaron pero, volviendo a mis ejemplos, quizás no sonaban bien los apellidos de esos próceres, pues sería el estado de Bravo, el estado de Ángeles o el estado de Prieto. ¡Qué inútil discusión!



Comentarios

  1. O simplemente, tan bonitos nombres mayas que debe haber en la región.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El Tentzo

El taller de la FEEP de Tzicatlacoyan, con financiamiento de la ONG española Ayuda en Acción, concluyó su escultura de papel maché con la representación del Tentzo, figura mítica de origen prehispánica situada en la parte alta del kiosco de la plaza principal de la comunidad de San Juan Tzicatlacoyan, Puebla. De acuerdo con la investigadora Antonella Fogetti ( Tenzonhuehue: El simbolismo del cuerpo y la naturaleza ), El Tentzo es una entidad “mitad dios y mitad no”, deidad antigua intrínsecamente buena, dadora de dones, que de acuerdo a la tradición tiene la facultad de asumir diferentes apariencias: catrín, charro, viejo barbón, anciana, mujer hermosa o animales diversos, que también podría ser interpretado como el famoso nahual o entidad similar. Hoy todos niegan venerar al Tentzo, pero las ofrendas periódicamente depositadas en su honor refieren todo lo contrario. Es una suerte de deidad negada pero viva, vigente. El Tentzo, cuyo nombre ostenta una montaña y la propia cordi...

Tratado de Bucareli

Tras haber cumplido tres años de gobierno, el 31 de agosto de 1923 el gobierno de Álvaro Obregón consigue reanudar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, de vital importancia para su gobierno, pero con una condición: la firma de un tratado que el senado mexicano había rechazado en primera instancia, pero que las presiones del gobierno y el asesinato del senador Fidel Jurado obligan a dar un viraje y aceleraron su aceptación. Durante años busqué el texto completo de este tratado que en la universidad nos había sido contado de manera inexacta. Ignoro las razones que suscitaron esa versión, que entre muchas escandalosas cláusulas reasaltaba una en la que se prohibía a México la producción de motores de combustión interna que prácticamente paralizaban el principal avance tecnológico de las primeras décadas del siglo XX. Como era de esperarse, neceé durante varios años y hasta pulí mi argumentación pues era un elemento clave a mi parecer para explicar el enanismo tecnológico de...

Resortes ocultos

Cuando estudiaba en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), en los años ochenta, Octavio Paz se atrevió a emitir unos juicios críticos sobre los antropólogos, la escuela en su conjunto reaccionó con indignación, incapaz de meditar en las palabras del escritor. Lo llenamos de vituperios y lo menos que le dijimos fue que era un aliado de Televisa, vocero de la derecha y cosas por el estilo. Muy pocos o ninguno leyó críticamente sus argumentos, por desgracia. Recuerdo que, entre lo más hiriente, Paz decía que la escuela se había convertido en una pasarela de modas de una clase media hippiosa y que todo se discutía ahí, menos la antropología mexicana. Yo terminaba entonces la carrera y buscaba afanosamente quién me dirigiera la tesis de, por cierto, antropología mexicana. No encontré ningún maestro interesado, ni ahí ni el Ciesas, donde por supuesto había algunos estudiosos del tema, pero que no tenían tiempo para un estudiante de licenciatura. Me dediqué entonces a ver a nu...