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Los juicios de Morelos


En 22 de diciembre de 1815 José María Morelos y Pavón es condenado a la degradación religiosa, la resolución más dolorosa de su cautiverio final.

Encadenado y humillado, el orgulloso y corpulento Morelos fue trasladado a la ciudad de México luego de su captura el 5 de noviembre en Tezmalaca, Puebla, junto a doscientos de sus soldados, ciento cincuenta de los cuales fueron fusilados ahí mismo en presencia de su jefe.

Durante casi cinco años Morelos había obtenido triunfos importantes contra el gobierno virginal, llegando a conquistar buena parte del sur y centro el país. Aunque desde 1814 la efectividad de su lucha estaba en declive, nadie olvidaba su acción más temeraria en el Sitio de Cuautla en 1812, cuando mantuvo a raya al ejército realista durante tres meses y se convirtió en el más peligroso de los insurgentes.

Ahora se hallaba en la cárcel de la Inquisición, frente a la Plaza de Santo Domingo. Militarmente se le acusó de alta traición al rey, a la patria y a Dios; de sabotaje, de numerosas muertes y destrozos contra el virreinato, que él rebatió con dignidad y argumentos. Religiosamente fue acusado de violar el celibato al tener 3 hijos ilegítimos, cosa que, al parecer, era irrebatible.

A pesar de las numerosas voces que pedían clemencia a su vida, el cura de Carácuaro, con su sobrada inteligencia, sabía que sus días estaban contados.



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