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Transparencia decimonónica


A mitad del siglo XIX la solicitud de transparencia por parte de militares liberales al gobierno, que solicitaban saber el resultado de la incautación de los bienes de la iglesia, o dicho de otro modo: ¿dónde había quedado la bolita sobre los cuantiosos bienes eclesiásticos?, termina en una rebelión militar contra el gobierno de Valentín Gómez Farías.

El 26 de enero de 1847, a punto de iniciarse la invasión yanqui, unos batallones llamados los “polkos”, que eran liberales moderados, dirigidos por el general Matías de la Peña, se sublevan contra el gobierno de Gómez Farías.

La razón de fondo era la necesidad de ese dinero para enfrentar la inminente invasión del general Zacarías Scott. La insurrección de cinco batallones de polkos, llamados así por su afición a las polkas europeas, pues eran “niños bien”, trajo como resultado la renuncia de Gómez Farías a la vicepresidencia de México, aunque la consecuencia más dolorosa fue dejar a Veracruz sin el apoyo militar necesario para enfrentar la llegada de los yanquis.

La invasión estadounidense ocurrió a partir de septiembre de 1847, dejando una estela de muertos y heroicidades indelebles a los ojos de la historia. Sin embargo, aunque tenían razón, los polkos fueron mal tratados por la historia oficial, a pesar de su destacada participación en la guerra, pues en muchos casos fueron tildados de traidores, cuando lo único que pedían, como ahora lo hacemos nosotros, era un poco de transparencia en el uso de los recursos públicos.



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