Ir al contenido principal

Mentalidad de pobre


¿Cuál es la mentalidad de alguien pobre, en qué piensa, qué pasa por su cabeza?

Desgraciadamente se piensa demasiado tiempo en el dinero, pero la mentalidad es muy interesante, antropológicamente hablando. El pobre aprende a razonar como los antiguos –y los modernos- cazadores recolectores. Es algo que inhibe sus deseos de alcanzar algo que esté más allá de su sustento fundamental, que es el que aplaca el hambre. El cazador piensa en lo inmediato y el futuro no significa nada, excepto que se trate de un invierno muy frío o un desastre natural que termine con sus presas. El cazador vive al día, a la hora. Si caza come y si come se relaja; si no caza sufre hambre.

Los cazadores-recolectores formalmente no existen, sin embargo, en un país con tantísimos pobres, la mentalidad de aquellos ancestros pre-agrícolas se renueva en los embates de cada nueva crisis, aunque ya no se persigue a pequeños mamíferos sino a esquivos kilogramos de frijol o de tortillas, uno que otro huevito y cuando la fortuna es magnánima una piernita de pollo desnutrido.

La actual cruzada contra el hambre enfrenta este dilema, pues unos pocos hablan desde una perspectiva desarrollista que considera planeaciones, proyectos y acumulación de capital, mientras que el resto aspira tan sólo a asegurar la comida de ese día y, con sobrado entusiasmo, de la semana que empieza cualquier día.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Tentzo

El taller de la FEEP de Tzicatlacoyan, con financiamiento de la ONG española Ayuda en Acción, concluyó su escultura de papel maché con la representación del Tentzo, figura mítica de origen prehispánica situada en la parte alta del kiosco de la plaza principal de la comunidad de San Juan Tzicatlacoyan, Puebla. De acuerdo con la investigadora Antonella Fogetti ( Tenzonhuehue: El simbolismo del cuerpo y la naturaleza ), El Tentzo es una entidad “mitad dios y mitad no”, deidad antigua intrínsecamente buena, dadora de dones, que de acuerdo a la tradición tiene la facultad de asumir diferentes apariencias: catrín, charro, viejo barbón, anciana, mujer hermosa o animales diversos, que también podría ser interpretado como el famoso nahual o entidad similar. Hoy todos niegan venerar al Tentzo, pero las ofrendas periódicamente depositadas en su honor refieren todo lo contrario. Es una suerte de deidad negada pero viva, vigente. El Tentzo, cuyo nombre ostenta una montaña y la propia cordi...

Tratado de Bucareli

Tras haber cumplido tres años de gobierno, el 31 de agosto de 1923 el gobierno de Álvaro Obregón consigue reanudar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, de vital importancia para su gobierno, pero con una condición: la firma de un tratado que el senado mexicano había rechazado en primera instancia, pero que las presiones del gobierno y el asesinato del senador Fidel Jurado obligan a dar un viraje y aceleraron su aceptación. Durante años busqué el texto completo de este tratado que en la universidad nos había sido contado de manera inexacta. Ignoro las razones que suscitaron esa versión, que entre muchas escandalosas cláusulas reasaltaba una en la que se prohibía a México la producción de motores de combustión interna que prácticamente paralizaban el principal avance tecnológico de las primeras décadas del siglo XX. Como era de esperarse, neceé durante varios años y hasta pulí mi argumentación pues era un elemento clave a mi parecer para explicar el enanismo tecnológico de...

Pequeño gran Kafka

Aún cuando hay versiones de que nació en Tacubaya, las evidencias muestran que el 3 de julio de 1883 nace en Praga, República Checa, un pequeño y atormentado ser que llegaría a convertirse en unos de los símbolos del siglo XX: Franz Kafka, autor de La Metamorfosis y El Proceso. Lo de Tacubaya se utiliza como prueba palpable de que vivimos en un país kafkiano en el que buena parte del año nos sentimos cucarachas, de los interminables trámites y vericuetos que hay que seguir casi para cualquier cosa, país se ventanillas y apapachos sexenales. Después, la indiferencia y el miedo, la insatisfacción y la alienación; la desesperación y el absurdo; millones de seres movidos por la angustia de ver pasar el tiempo con las mismas promesas, los mismos juegos de palabras, las mismas caras de siempre. De ahí la pertinencia de nuestro kafkanismo. Durante cien años las inteligencias más destacadas han tratado de encontrarle sentido a las palabras de Franz Kafka con resultados por demás contrastantes,...