Ir al contenido principal

Te calzo las calzas



Crónica de un ligue es el concurso apócrifo donde presuntos lectores del blog escriben sobre un encuentro amoroso, una colección de amantes que nos ofrece una visión multifascética del amor, como este concursante que se anima por una pasión poco convencional. Como diría Francisco Umbral en su Tratado de las perversiones: mientras no dañe a nadie.


Te calzo las calzas
Por S.O.S.

No sé si deba escribir esto. No sé si se pueda publicar.  Tal vez sea un enfermo, pero no soy un criminal. Tampoco sé si esto es un ligue o una obsesión. Por favor, discúlpeme, el horizonte del amor no tiene claras fronteras y yo no me enamoro de personas; bueno, sí son personas, pero en realidad la persona, entera, no me interesa. A mí me gustan los pies. Me enamoro de ellos, me podría casar con un pie. ¿Acepta como esposo a este pie? Sí, por favor.

Lo único que me interesa son los pies y en verdad no podría precisar si se trata de pies de mujer o de hombre. Me encantan todos los pies. Aunque prefiero a las mujeres. Los pies, quiero decir. Son delgados y suaves, 30 centímetros de sensualidad, de olor, de felicidad. Me gusta cuando mis amigas llevan tacones, me hago el loco y cuando se distraen huelo sus zapatos, me excita en extremo.

Es una afición que tengo desde pequeño. Claro, todo comenzó con los pies de mi madre. Ahora lo que más disfruto es ir a la playa a ver los pies de las mujeres, me gustan los de mujeres grandes, porque los más grandes son mejores, grandes y anchos, aunque hay números más pequeños que también son anchos y tienen forma bonita. Los que no me gustan mucho son los pies finos y huesudos, es algo que no me seduce. Pero estaría dispuesto a discutirlo.

Me gusta olerlos, masajearlos, lamerlos y alcanzar el clímax encima de ellos, eso me gusta.  Y si se descalzan en el autobús o en una cafetería no puedo contenerme, soy capaz de cualquier imprudencia, simplemente no lo puedo soportar. Ver cómo se descalzan es el strip tease perfecto ¡y en público!

Bueno, la cosa es que una muchacha preciosa –creo que era bonita, aunque no le vi mucho la cara-, en pleno Paseo Bravo comenzó a descalzarse tímidamente. Hermosa.  No levantaba mucho los talones, llevaba sandalias y empezó a notar que se me iban los ojitos hacia sus talones y entonces empezó a descalzarse totalmente, a arquear sus plantas al máximo y a mirar de reojo a ver cómo estaba de cachondo.

Y al verme que estaba rojo como un tomate de la excitación, pues, creo que supo que había llegado al clímax. Yo estaba enamorado, extasiado. Y no sé si eso califique como un ligue, para que el editor de este concurso de Crónica de un ligue, publicar mi amor por esos pies que no tenían nombre, ni moral, ni creencias, ni nada. Pues eran solo pies. Aunque me casaría con ellos.



Pieza de barro Zacatecas del autor del blog

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Tentzo

El taller de la FEEP de Tzicatlacoyan, con financiamiento de la ONG española Ayuda en Acción, concluyó su escultura de papel maché con la representación del Tentzo, figura mítica de origen prehispánica situada en la parte alta del kiosco de la plaza principal de la comunidad de San Juan Tzicatlacoyan, Puebla. De acuerdo con la investigadora Antonella Fogetti ( Tenzonhuehue: El simbolismo del cuerpo y la naturaleza ), El Tentzo es una entidad “mitad dios y mitad no”, deidad antigua intrínsecamente buena, dadora de dones, que de acuerdo a la tradición tiene la facultad de asumir diferentes apariencias: catrín, charro, viejo barbón, anciana, mujer hermosa o animales diversos, que también podría ser interpretado como el famoso nahual o entidad similar. Hoy todos niegan venerar al Tentzo, pero las ofrendas periódicamente depositadas en su honor refieren todo lo contrario. Es una suerte de deidad negada pero viva, vigente. El Tentzo, cuyo nombre ostenta una montaña y la propia cordi...

Tratado de Bucareli

Tras haber cumplido tres años de gobierno, el 31 de agosto de 1923 el gobierno de Álvaro Obregón consigue reanudar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, de vital importancia para su gobierno, pero con una condición: la firma de un tratado que el senado mexicano había rechazado en primera instancia, pero que las presiones del gobierno y el asesinato del senador Fidel Jurado obligan a dar un viraje y aceleraron su aceptación. Durante años busqué el texto completo de este tratado que en la universidad nos había sido contado de manera inexacta. Ignoro las razones que suscitaron esa versión, que entre muchas escandalosas cláusulas reasaltaba una en la que se prohibía a México la producción de motores de combustión interna que prácticamente paralizaban el principal avance tecnológico de las primeras décadas del siglo XX. Como era de esperarse, neceé durante varios años y hasta pulí mi argumentación pues era un elemento clave a mi parecer para explicar el enanismo tecnológico de...

Resortes ocultos

Cuando estudiaba en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), en los años ochenta, Octavio Paz se atrevió a emitir unos juicios críticos sobre los antropólogos, la escuela en su conjunto reaccionó con indignación, incapaz de meditar en las palabras del escritor. Lo llenamos de vituperios y lo menos que le dijimos fue que era un aliado de Televisa, vocero de la derecha y cosas por el estilo. Muy pocos o ninguno leyó críticamente sus argumentos, por desgracia. Recuerdo que, entre lo más hiriente, Paz decía que la escuela se había convertido en una pasarela de modas de una clase media hippiosa y que todo se discutía ahí, menos la antropología mexicana. Yo terminaba entonces la carrera y buscaba afanosamente quién me dirigiera la tesis de, por cierto, antropología mexicana. No encontré ningún maestro interesado, ni ahí ni el Ciesas, donde por supuesto había algunos estudiosos del tema, pero que no tenían tiempo para un estudiante de licenciatura. Me dediqué entonces a ver a nu...