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Cuacuololote contra metal


El hombre no me dio su nombre, a pesar de que se lo pedí, pero me dio algo más importante, me dio un conocimiento acumulado por medio siglo que este amable bosquecino derrochó con el visitante; todos hemos conocido a esos personajes de nuestra vida que resultan ser autoridades en esto y lo otro. Este hombre, que llamaré Gonzalo, me habló esa tarde de marzo de 2007 de las calidades de la madera regional y de sus diferencias.


No trabajo tanto la parota –dijo–. A veces el cuacuololote, que es madera buena, su madera no se pudre, porque el pino es para un tiempo nada más. La parota se consigue en Ometepec, le sale la tabla como en cien pesos, es lo más caro. Se presta para trabajar, pero es muy dura, la bestia no la…Yo a veces hago mesabanquitos para la escuela, butacas, vaya. Banquitas para la iglesia, para la capilla. También puertas y ventanas. Ahora se les hace caro, por eso usan metálica, pero la metálica se agujerea, necesita estarla pintando cada año, se oxida y donde se oxida se hacen los hoyos, donde le cae el agua. Por ejemplo ahí, mire, no vamos lejos. Como le pega el agua está así. La madera pienso que es mejor. A veces llegan con diez tablitas, quince tablitas, y a veces cuando uno tiene, las agarra para ver si se hace algo con ellas. La parota es de Juchitán, para acá, para Marquelia, todo por ahí. De ahí es, Rancho Alegre, son los lugares de la parota. Tarda, yo tengo unas puntas de cuacuololote de cuando tenía unos quince años que mi papá sembró, yo tenía 11 años; ahorita llevo 62 años, y la madera está como si nada.

Esa es cuacuololote –dijo señalando la madera en las vigas sobresalientes de las casas de Tlacoachistlahuaca, Guerrero–, la madera más usada aquí, o el encino, cada quien busca, digamos, la madera que más o menos le vaya a durar para que no esté cambiando cada año. La madera les dura mucho. Si usted le pone, por ejemplo, una pajilla de pino en lugar de cuacuololote, le dura mucho esa pátina, al natural, solamente le ponen el aceite quemado de coches, que se le sacan a  los carros cuando le hacen el cambio de aceite. Se conserva así.


Y las casas son de adobe –Gonzalo señaló el adobe desnudo de las casas–. Los tablones vienen a veces de diez cm de grueso; de ancho, a veces vienen de 30, hasta de 40; de largo dos y medio; no hay una puerta más alta de dos y medio, los más miden a veces dos, dos diez. Si usted la encarga sí se la sacan, hasta de cuatro metros, de cinco. Hay unas maderas que olvídese, sobre todo para vigas.


¿Con qué construiría su casa, Gonzalo?

Me gustaría para poner la parota en una casa, la barnizan y le queda de lujo. Bien barnizada se ve usted cuando pasa caminando. Ya bien lijado, ya le avientas el sellador ya le avientas el barniz y queda muy fino.


Aquí hay mucho carpintero, muchos, como unos seis. Yo lo que a veces hago son pisos de camioneta, es lo que más me cae. Los pisos. Voy a invertir en poner mil pesos al piso de su camioneta, se usa tablón, más la caja de… sale ganando 800 pesos. Yo las he hecho a veces en un día. Más o menos la voy pasando. Tengo niños en la escuela, que quiero esto, y así la vamos pasando.


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