Ir al contenido principal

Estadismo y estulticia


Anoche Barak Obama dio a los políticos del mundo occidental una lección de política y de estadismo, poniendo en claro la diferencia abismal que existe entre un presidente del montón y un estadista, es decir, en nuestro caso, entre Felipe Calderón y él. Mientras el de aquí anduvo presumiendo en diciembre que las reservas federales habían aumentado a 90 mil millones de dólares, cifra récord en la historia (pero no se le ocurre, no tiene la menor idea de qué hacer con ellos), Obama en media hora dispuso de muchos miles de millones de dólares para fortalecer el empleo, la pequeña empresa, la educación y su llevada y traída reforma de salud. Su discurso fue refrescante para las anquilosadas “democracias” que rebosan de burócratas y politicastros que sólo se mueven por el botín económico y político, incluidos los Estados Unidos, por supuesto, a cuyos políticos cuestionó su compromiso con la politiquería y no con el pueblo estadunidense. Y de paso ofreció las lecciones elementales a los países que, como el nuestro, no hallan qué hacer con su clase política enmarañada en un litigio de poder sin contemplación de ideologías, planes de gobierno, políticas de estado y, mucho menos, el bienestar de sus gobernados.

¿Cuándo será posible producir un estadista en México?, un gobernante que tome decisiones y sea capaz de reunir los intereses de las facciones en torno a una idea de progreso, o al menos, de mejoría nacional. Me acosté taciturno la noche de anoche. Inquieto. Soñé que Felipe Calderón era capaz de asistir al congreso y, tras una autocrítica a la inmovilidad de la clase gobernante, terminaba su discurso con estas palabras:

“Nos enfrentamos, pues, a retos grandes y difíciles. Y lo que esperan los mexicanos --lo que merecen-- es que todos nosotros, panistas, priístas y perredistas, resolvamos nuestras diferencias; que nos sobrepongamos al peso entorpecedor de nuestras disputas políticas. Porque, aunque quienes nos eligieron para nuestros puestos tienen distintos orígenes, distintas experiencias y distintas creencias, las angustias que sufren son las mismas. Las aspiraciones que tienen son comunes a todos. Un puesto de trabajo que permita pagar las facturas. Una oportunidad de progresar. Y, sobre todo, la capacidad de dar a nuestros hijos una vida mejor”.

En eso sonó el despertador. Estaba en Puebla. En México. Calderón había entablado una disputa legal para abolir la ley de matrimonios gay en la ciudad capital.

Por si fuera poco, y este es el rasgo ridículo de la presentación de anoche del presidente Obama, la sesión propició el descenso de por lo menos dos kilogramos de peso por legislador - al menos los demócratas-, pues en un grotesco ejercicio de calistenia se pararon y se sentaron ochenta veces para aplaudir al presidente, evidenciando que aquí y allá, la política y los políticos son igual de lisonjeros y patéticos. Pero esa es otra historia.



Comentarios

  1. Obama tiene un gran verbo, eso está demostradísimo, pero para llegar a estadista, hay que pasar leyes que tengan efectos, y eso todavía no se le ha dado... y los partidos alla también son ahorcables.

    Por otro lado, ¡felicidades!, vi que funcionó e truco.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El Tentzo

El taller de la FEEP de Tzicatlacoyan, con financiamiento de la ONG española Ayuda en Acción, concluyó su escultura de papel maché con la representación del Tentzo, figura mítica de origen prehispánica situada en la parte alta del kiosco de la plaza principal de la comunidad de San Juan Tzicatlacoyan, Puebla. De acuerdo con la investigadora Antonella Fogetti ( Tenzonhuehue: El simbolismo del cuerpo y la naturaleza ), El Tentzo es una entidad “mitad dios y mitad no”, deidad antigua intrínsecamente buena, dadora de dones, que de acuerdo a la tradición tiene la facultad de asumir diferentes apariencias: catrín, charro, viejo barbón, anciana, mujer hermosa o animales diversos, que también podría ser interpretado como el famoso nahual o entidad similar. Hoy todos niegan venerar al Tentzo, pero las ofrendas periódicamente depositadas en su honor refieren todo lo contrario. Es una suerte de deidad negada pero viva, vigente. El Tentzo, cuyo nombre ostenta una montaña y la propia cordi...

Tratado de Bucareli

Tras haber cumplido tres años de gobierno, el 31 de agosto de 1923 el gobierno de Álvaro Obregón consigue reanudar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, de vital importancia para su gobierno, pero con una condición: la firma de un tratado que el senado mexicano había rechazado en primera instancia, pero que las presiones del gobierno y el asesinato del senador Fidel Jurado obligan a dar un viraje y aceleraron su aceptación. Durante años busqué el texto completo de este tratado que en la universidad nos había sido contado de manera inexacta. Ignoro las razones que suscitaron esa versión, que entre muchas escandalosas cláusulas reasaltaba una en la que se prohibía a México la producción de motores de combustión interna que prácticamente paralizaban el principal avance tecnológico de las primeras décadas del siglo XX. Como era de esperarse, neceé durante varios años y hasta pulí mi argumentación pues era un elemento clave a mi parecer para explicar el enanismo tecnológico de...

Resortes ocultos

Cuando estudiaba en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), en los años ochenta, Octavio Paz se atrevió a emitir unos juicios críticos sobre los antropólogos, la escuela en su conjunto reaccionó con indignación, incapaz de meditar en las palabras del escritor. Lo llenamos de vituperios y lo menos que le dijimos fue que era un aliado de Televisa, vocero de la derecha y cosas por el estilo. Muy pocos o ninguno leyó críticamente sus argumentos, por desgracia. Recuerdo que, entre lo más hiriente, Paz decía que la escuela se había convertido en una pasarela de modas de una clase media hippiosa y que todo se discutía ahí, menos la antropología mexicana. Yo terminaba entonces la carrera y buscaba afanosamente quién me dirigiera la tesis de, por cierto, antropología mexicana. No encontré ningún maestro interesado, ni ahí ni el Ciesas, donde por supuesto había algunos estudiosos del tema, pero que no tenían tiempo para un estudiante de licenciatura. Me dediqué entonces a ver a nu...