Eres el único tío que tuve (porque Mario era más un primo que un tío), por lo que sobra decir que eras mi tío favorito. Representabas el ideal de los tíos para un sobrino que disfrutó mucho de tus historias y recuerdos. ¿Te acuerdas? Te rodeabas de una docena de sobrinos y nos contabas historias de la familia, de la ciencia, de la naturaleza, de tu trabajo de ingeniero metalúrgico en Monclova. Hacíamos torneos de atletismo e intercambiábamos algunos lances de box. Nos mostraste un mundo que aquellos niños pueblerinos de los años sesenta no imaginábamos que existía. Para tu sorpresa recuerdo muchas de aquellas historias (en realidad yo soy el sorprendido), tu rostro oriental detrás de una cortina de humo, tus brazos musculosos, tus famosos codos de chupón de color casi negro. Tus carcajadas y tus bromas. Eras el tío por antonomasia. El tío que uno quisiera haber sido cuando tuvo la oportunidad. Gracias, Gaspar, por haber sido aquel tío.
El taller de la FEEP de Tzicatlacoyan, con financiamiento de la ONG española Ayuda en Acción, concluyó su escultura de papel maché con la representación del Tentzo, figura mítica de origen prehispánica situada en la parte alta del kiosco de la plaza principal de la comunidad de San Juan Tzicatlacoyan, Puebla. De acuerdo con la investigadora Antonella Fogetti ( Tenzonhuehue: El simbolismo del cuerpo y la naturaleza ), El Tentzo es una entidad “mitad dios y mitad no”, deidad antigua intrínsecamente buena, dadora de dones, que de acuerdo a la tradición tiene la facultad de asumir diferentes apariencias: catrín, charro, viejo barbón, anciana, mujer hermosa o animales diversos, que también podría ser interpretado como el famoso nahual o entidad similar. Hoy todos niegan venerar al Tentzo, pero las ofrendas periódicamente depositadas en su honor refieren todo lo contrario. Es una suerte de deidad negada pero viva, vigente. El Tentzo, cuyo nombre ostenta una montaña y la propia cordi...
Comentarios
Publicar un comentario