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El Hastío muere de luz


A las 3 de la tarde con 42 minutos del 15 de junio de 1999, todo el personal de la estación se encuentra dentro de las instalaciones. Los vidrios comienzan a crujir y en pocos segundos estallan. Raúl Guzmán caminaba por el pasillo y lo primero que sintió fue el ramalazo de un módulo de luz que se desprendió parcialmente del techo. Manuelito estaba en la silla de su escritorio y vio como el techo de acercaba vertiginosamente. Bety Andrea Valerdi se preparaba en la cafetería para iniciar su turno en punto de las cuatro de la tarde, sintió un profundo ardor en el pecho; Jenny, la secretaria y amante de Manuelito, se disponía a entrar a la oficina de su jefe y vio cómo se desplazó la puerta y el techo se vino abajo. Paco Trejo, el ingeniero Picaso y la reportera Romy Pacheco descendían en el elevador y sólo sintieron un breve momento de ingravidez seguido de un estruendo de muerte. Alma, frente al micrófono, alcanza a presentar Hastío, el bolero de Agustín Lara, que resultó premonitorio.

El sismo fue de 6.7 grados en la escala de Richter, considerado uno de los cien peores desastres naturales del siglo. 175 edificios de la ciudad de Puebla sufrieron daños de consideración, más de setenta de ellos eran iglesias; además del desastre de XHTU-FM, murieron once personas y 600 familias quedaron sin hogar.

No se salva más que don Manuel, que estaba en su casa recuperándose, su esposa Soledad que lo acompañaba y Josefina, viuda de Manuelito, a quien sus suegros protegerán y ayudarán con sus dos pequeños hijos.

El viejo radiodifusor reconstruye la estación de radio en otra de sus propiedades, contrata un nuevo equipo de profesionales y se olvida de todos los cambios que se habían programado para la estación de radio. La deja con su perfil romántico original y desde entonces hace un esfuerzo especial por mantener su entusiasmo en la nostalgia.

Fade in. “Como un abanicar de pavos reales, en el jardín azul de tu extravío, con trémulas angustias musicales se asoma en tus pupilas el hastío. Es que quieren volver tus amores de ayer a inquietarte y me pueden robar el divino pensar de adorarte. Es que quieres sufrir y volver a vivir tus desvelos, o es que matan tu amor poco a poco el dolor y los celos.

“Has perdido la fe y te has vuelto medrosa y cobarde; el hastío es pavo real
que se aburre de luz en la tarde. Si una vez se asomó, que no vuelva a tener la osadía de manchar la esmeralda de tus ojos, vida mía”. Fade out…

Fin



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