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Un músico en la vagina



La última víctima de Hipócrates fue la inocente de Mar, que en medio de su baño semanal –bueno, día de por medio-, descubrió una nada pequeña bola en su vagina que por supuesto la asustó. Mi especializada auscultación no hizo sino incrementar el pánico, pues lo que vi fue efectivamente una bola del tamaño de una nuez que había crecido en la entradita de sus labios australes. Veinticuatro horas antes no estaba ahí, aseguró la víctima. Como no tenía ni dolor, ni nada, lo sensato –una cualidad que casi nos ha sido negada a ambos- era acudir al ginecólogo mal despuntara el día siguiente. O sea que el casi siempre deja un resquicio de prudencia, afortunadamente.

Lo que sucedió a continuación tiene más que ver con las artes musicales que con la ginecología; me llevó a investigarlo. El tal Bartolini era seguramente la combinación exacta de Bart Simpson y Nicolo Paganinni, y tuvo a bien nominar esa glándula con su nombre inconfundiblemente musical, en un arranque de creativa misoginia. Una sola nota: operar de inmediato. Era viernes.

El lunes muy tempranito nos apersonamos en una simpática clínica sugerida por el médico, que funciona como un motel. Sin cita, sin maleta aunque sin estacionamiento, uno llega y pide cuarto. “¿Sala de cirugía?” Sí, por favor. “Deposite tres milagros y pásele para adentro”, nos dijo el de la ventanilla.

Mar ingresó a las ocho de la mañana y por desgracia no puedo relatar los pormenores de la intervención, pues como comprenderás tuve que esperar afuera. Pude sin embargo ver cómo una enfermera joven y menuda masacraba el brazo derecho de Mar –que tuvo a bien venir a este mundo sin la útil compañía de venas-, tras descuartizar el izquierdo, siguió con el derecho; impedí que lo hiciera en el cuello y mejor acudimos a la jefa de enfermeras para que nos hiciera el favor. Igual, el daño ya estaba hecho.

De ahí derechito a la sala de cirugía, le aplicaron la famosa ráquea y en posición de parto  asesinaron al famoso músico –izquierdo, pues hay otro desgraciado en el derecho-. Tras la operación Mar decidió echar un vistazo para ver cómo iba. Lo que vio la dejó helada, pues ella esperaba verse las piernas subidas en esos aparatos, pero no vio nada. Por un momento imaginó que se las habían cortado, pues la anestesia no le permitió sentir cuando se las bajaron. A las nueve estaba en su cuarto y todo salió muy bien. Ahora apenas se puede sentar.

p.d. médica:

Glándulas de Bartolini

Son dos estructuras que se encuentran a cada lado de los labios menores y por dentro de los labios mayores, su función es proporcionar lubricación en las relaciones sexuales.
La inflamación de esta glándula es producida por una infección causada por gérmenes.
En la fase aguda puede presentarse: dolor intenso, enrojecimiento, aumento de calor en la zona, dificultad para sentarse o caminar e inflamación. Yo, por lo pronto, ya me compré una dotación de lubricante para lo que se ofrezca.

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