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Gatoluna


Este cuadro es una impresión digital original de Malú Méndez Lavielle que fue sustraída de su cilíndrico estuche de cartón en la aduana de Memphis, o por ahí, fue la explicación que nos dio la empresa Fedex; que Memphis ya había concluido la investigación y había decretado que el cuadro fue robado y que conservan el cilindro de cartón vacío. Sugieren en California el rembolso de 30 dólares y concluir con el adagio de “lo perdido lo que aparezca”, aunque el costo de producción y envío arañaba los 2,000 pesos, es decir 100 dólares, tres veces la cantidad recuperable. La artista pierde doble porque, además, afecta a su cliente.

Los amables jóvenes que nos atendieron telefónicamente soportaron con carácter nuestros aireados reclamos y se mostraron impotentes para mejorar su oferta; su actitud, sin embargo, te hace recibir el mensaje, también de por acá, de “les vale madres”, los 30 dolaritos casi alcanzan para cubrir la reposición del cuadro, el costo del plotter. Y aprender. Siempre hemos usado el servicio postal mexicano, pero su cliente pagó el envío por Fedex y fue que entramos en contacto con esa empresa de paquetería el pie izquierdo. Nunca más.

Al ladrón le guardamos un rencor ambivalente porque hay en su delito un gusto compartido en apreciar el resultado de la impresión, verdaderamente afortunado como se aprecia en la fotografía. La imagen se llama “Gatoluna”, mide 57 x 90 cm. Sugerimos que lo enmarques, pero que la próxima vez lo compres, como lo hacen otras amables amigas que compran gotas de ese caudal de cuadros que ha hecho mi querida esposa Malú; cotidianamente presenta en su amplia red de seguidores en su movido perfil de Facebook y un blog (Visos opuestos) con su obra bastante completo. 

La gente escoge entre una variedad de 600 o 700 pinturas digitales que ella produce día y noche, mañana y tarde, mediodía y noche. También sueña que los pinta. El resultado es una obra que no deja de crecer cualitativa y cuantitativamente. No tienes que robarlo porque con ello lo que haces es golpear una modesta economía como la de ella; cómpraselo y adorna con ella tu pared en la recámara, en la sala, compra otro de mujeres de mirada ignota; esos rojos pastel y verde esmeralda que pueblan los rincones de nuestra casa y contribuyen a que ella pueda seguir dedicada a su arte.

Nunca recuperamos nada, así que eres oficialmente un ladrón. Y a Fedex, como decimos por acá, pues que chingue a su madre.


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