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Un tanguero con fuelle

La primera vez que Astor Piazzolla recibió una crítica musical fue del mismísimo Carlos Gardel que lo escuchó en Nueva York en su calidad de muchacho aprendiz. “El fuelle lo tocás bárbaro –le dijo el zorzal criollo -, pero al tango lo tocás como un gallego.” Por desgracia no fue la única crítica. A mediados de los años cincuenta Piazzolla era linchado mediáticamente por sus detractores que lo consideraban “el asesino del tango”; lo que tocás no es tango, vociferaban, sos un pelotudo, un snob, un irrespetuoso; tu música es un hibrido altisonante, expresaban los ortodoxos del tango, una música de armonía disonante. En el momento más crítico las estaciones de radio y las disqueras de Buenos Aires no se atrevieron a difundirla. Las innovaciones que Astor Piazzolla introduce al tango nadie las esperaba, pues era una revisión integral: ritmo, timbre y armonía que fueron destrozados por los tradicionalistas pero defendidos y reivindicados por los intelectuales y los músicos interesad...

La Cultura popular y los pequeños gustos

Cualquier idea que se exprese en torno a la cultura popular resulta incompleta, pues los placeres y experiencias que implican la cultura popular; los recuerdos, las tradiciones, nunca obedecen a una sola razón, sino que la cultura popular, cuando se origina, ya está conectada a otros factores que también la constituyen. La cultura popular se realiza y evoluciona permanentemente. Si existe una guitarra, un horno de cerámica, una masa de pan, el actor de la cultura popular tiene abierto un camino que caminará con sus escasos o sobrados recursos. Está en permanente evolución, es lo que considera Canclini. La visión de la cultura popular puede ser tan vasta como la vida misma, se nos presenta siempre incompleta y con muchos intereses paralelos. El estudio puede ser un gran estímulo, pero no es arte, no es cultura popular.  ¿Es el deporte cultura popular? Tal vez el deporte no lo sea, pero el juego sí, la invención de las reglas y los campeonatos. La cultura del deporte es nece...

Por qué me quité del voto

Parafraseando aquella vieja recitación llamada “Por qué me quité del vicio”, debo confesar que durante tres décadas participé en las elecciones de mi país convencido de que la democracia es el sistema menos malo para la conducción de los pueblos, anclados como están en un capitalismo brutal y cavernario en donde unos pocos viven como dioses y la mayoría sobrevive en una raquítica existencia de limitaciones y carencias. No es por hacerles desaigre... Es que ya no soy del vicio... Astedes me lo perdenen, pero es qui hace más de cinco años que no voto más, onqui ande con los amigos. Con mi indiferencia a “sus” elecciones quiero dejar patente mi desprecio absoluto a los partidos políticos y sobre todo a los políticos que componen esos partidos; a las instituciones electorales y la patética indignidad que han mostrado ante los desplantes de los pillos del Partido Verde y su humillante demostración de impunidad y complicidad con el resto de las instituciones dizque democráticas. ...

Doña Facunda

Doña Facunda Juárez Corichi me recibió en su casa de San Juan Tzicatlacoyan, Puebla, para contarme de los antiguos y sobre los talleres de Ecoturismo que en 2010 estaban practicando en la comunidad. Nos sentamos en sillas que rodeaban una mesa larga ella, su nieta que me hizo el favor de llevarme, y yo. ¿Qué recuerda del pueblo de antes, dona Facunda? Mis abuelitos nos contaban que había revolución, nos contaban de la revolución, que había hambre, que había zapatistas, pues eso nos contaban; que habían sufrido mucho, que los carrancistas venían y les quitaban lo que tenían, sus pertenencias, o simplemente hasta sus comida que tenían, o sus animalitos, se lo llevaban. O si habían preparado de comer, venían y se la llevaban, o también a las mujeres se las llevaban y las iban a dejar por allá perdidas. A veces hasta los mataban, los mataban por allá por el cerro, o iban a traer su maicito, se iban lejos hasta por Tlaxcala a conseguir el maíz porque pasó la revolución y ...

La modernidá

Soñaba que un chino enorme golpeaba rítmicamente una gran lámina a dos tiempos: pac pac;  pasaban unos segundos y otras vez: pac pac. Dos impactos seguidos, metálicos, sonoros y secos: Pac Pac. Me despertó el realismo del sonido, su inconfundible efecto de fierro real, de acero reforzado chocando contra acero: pac pac. Es de madrugada y el ruido proviene de los últimos arreglos a la avenida 11 sur, a unos sesenta metros de distancia. El origen del pac pac es una coladera nueva que no calza correctamente en su base y cada vez que pasa un vehículo arroja su doble lamento al mundo en decibeles de consideración. Hace dos meses llegaron las obras a nuestra colonia que levantaron el pavimento de la importante avenida de la 11 sur y vertieron medio metro de concreto reforzado lo suficientemente ancho como para sepultar cualquier atisbo de civilización anterior. Se dice que durará veinte años. Los arreglos, sin embargo, dejaron mucho que desear, como puede apreciar...

Calaveras 14

EL FESTÍN SEXENAL En México hay un rumor De que ha perdido lo suyo Lo que antes causaba orgullo Ahora le produce horror País de grandes contrastes De heroísmos rico y vasto Hoy no nos damos abasto De contar tantos desastres De nuestro histórico huerto Es muy difícil ver frutos Pues sobresalen los brutos Que han causado tantos muertos Un verdadero festín Espantos a manos llenas Donde el horror y las penas       parecen no tener fin. En medio del frenesí Nadie comprende este infierno donde el crimen y el gobierno se confunden entre sí. No hay semana en que no cobre Su cuota de muerte y sangre Ni que aparezca algún fiambre Que había salido de pobre. Lucen con pueril tristeza los colgados en los puentes y como papas calientes ruedan sin fin las cabezas. Santa Muerte te imploramos Poner  fin  a este suplicio La muerte se ha vuelto un vicio De dolores inhumanos. ...

Aquel 28 de octubre

A principios del  2014 la UPVA “28 de Octubre” de la ciudad de Puebla hizo un esfuerzo particular por recuperar y preservar un fragmento representativo de su presencia en el movimiento social urbano de la capital del estado, ayudada por un servidor, de lo que resultó un libro testimonial que esperamos que algún día vea la luz y se incorpore formalmente al acervo memorioso de los poblanos. Por ahora quisiera compartir un fragmento relativo a la noche del 28 de octubre de 1973 cuando el presidente municipal Luis Vázquez Lapuente (1972-1975) extendió su orden criminal de “limpiar” unas calles del centro de la ciudad, con un saldo indeterminado de víctimas. A principios de los años 70 encontramos a la actividad ambulante convenientemente asentada en el centro de la ciudad, alrededor de La Victoria y en la 11 sur, entre la 12 y la 18 poniente, controlada por centrales priístas, líderes freelance y hasta por el Partido Comunista, cuando el activismo social partía sin ninguna ambi...