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Por-si-no

No sé si tengo un virus o qué, pero no me siento bien. Si tuviera pulmones estarían al 50 % de su capacidad respiratoria, pero hoy apenas tengo un remedo de perfil que ni a eso llega, como si mi rostro quisiera desarticularse, escindirse, el ojo izquierdo y la boca por un lado, el resto de mi cara por otro. He ahí la imagen de un ser fraccionado, automutilado, dividido como un partido político. No es un virus porque yo no respiro, soy un objeto animado pero muerto. No estoy vivo, no respiro… ¿o sí?

Todo lo que hay que saber

Para Tono, hombre adelantado, hasta en la edad. Mi hermano me regaló un libro que ilustra muy bien lo que quisiera decir sobre la cultura mexicana, lo que sabemos de ella. Y lo que no sabemos. El libro de llama La Cultura, todo lo que hay que saber, de un escritor alemán llamado Dietrich Schwanitz, enfocado a la cultura europea que, en consecuencia, debe interesarnos a los europeos americanos que resultamos ser los mestizos ilustrados de estos países de América, al menos mitad europeos y más, pues nuestra base cultural está sustentada en el pensamiento griego y el desarrollo de la filosofía del centro de Europa; así fuimos siendo –culturalmente, insisto- ilustrados, positivistas, científicos, habitantes modernos de occidente. Interesados en el cine y en la cultura de Europa y Estados Unidos y parte de un proceso global de colonización ideológica. Sí, europea. Schwanitz explica que la lectura de su libro bastará para que las gentes comunes y corrientes tengan una cultura que les permita...

Virus

Bueno, las autoridades locales por fin reaccionaron frente a la presión de la ciudadanía y de las autoridades federales. La gente, motu propio , corrió a comprar tapabocas y se los puso para andar en la calle; la universidad, desde antier, había suspendido todos sus eventos públicos y hoy suspendió todas sus actividades escolares, al igual que el resto de las escuelas debido al mandato federal. En fin, ya estamos en el tren de la actualidad nacional y podemos sentirnos ciudadanos comunes de este devastado país. Y a pesar de que las autoridades locales insisten en que no existe ningún caso de fiebre porcina en los hospitales, radio bemba, que es el medio de comunicación chismológico más eficiente de los que contamos, hablan ya de varios muertitos y muchos más infectaditos. Todo en diminutivo, pues se trata de gente cercana, de vecinos, ciudadanos de a pie que no tienen la importancia para formar parte de las estadísticas nacionales. A una parálisis política que ya dura tres años, se aña...

Juntas de caridad

Mientras en España el Ministerio de Salud recomienda no viajar a México, Puebla, a sólo 100 kilómetros de una ciudad semiparalizada por el virus de la influenza porcina, sigue su vida como si nada. Reportes del virus en Canadá, Nueva Zelanda, Australia, Escocia, Israel y Brasil no conmueven a las autoridades estatales cuya única acción ha sido declarar que en Puebla “no existe” ningún caso de la enfermedad. Y frente a las líneas de autobuses que descargan cada media hora centenares de viajeros de la capital del país, más nos valdría ir formando juntas de caridad para el momento en que se presente el primer infectado, pues las autoridades, como en el resto de las acciones sociales del sexenio, no parecen tener prisa por arremangarse la camisa. Esta pasividad tiene una larga historia, como lo muestra la memoria sanitaria de la ciudad de la que te ofrezco una probadita. De acuerdo a los datos que nos legó don José de la Fuente en sus Efemérides Sanitarias de la ciudad de Puebla, en 1837 ...

Guernica

Como sabes, toda mi vida he sido un aprendiz de artista plástico que ha demostrado a lo largo de los años, si no calidad, al menos una consistente pasión. Desde niño y hasta el día de hoy Picasso es uno de mis pintores favoritos, me gusta su fuerza, sus sorprendentes metamorfosis y su compromiso. Y dentro de su amplia obra, desde la primera vez que lo ví, fui tocado por el encanto desastroso de su monumental Guernica –vaya, qué original, seguro soy el único-, cuadro que he reproducido total o parcialmente muchas veces en las últimas décadas. No resisto la tentación y mi atrevimiento ha llegado al grado de colorearlo –tímidamente, pero colores al fin. El cuadro del Guernica surge por un acontecimiento ocurrido un día como hoy, 26 de abril, pero de 1937, cuando el tranquilo pueblo vasco de Guernica, en España, es bombardeado por la Legión Cóndor de los nazis, como castigo a la población civil que luchaba contra las fuerzas de Francisco Franco. Un ensayo bélico que, a pesar de los horrore...

Techo

La primera quinceañera que recuerdo es a mi hermana Belina, en 1969. Sin ser nuestra familia demasiado tradicionalista, el festejo no se salvó de una solemne misa en el templo parroquial, una sesión fotográfica en el estudio fotográfico de Liborio Ronquillo y una humilde pero concurrida fiesta en tres o cuatro espacios de nuestra casa, muy pequeños cada uno. A mis once años aquello fue todo un acontecimiento. Con el tiempo asistí a los quince años de compañeras mías en la secundaria e, inevitablemente, sobrevinieron los míos propios, que por ser hombre (además de ser enano y parecer un niño de once años), pasaron sin pena ni gloria. Sin duda mi hermana Belina era una señorita hecha y derecha, como tú, pero todo entonces era más sencillo, árido, uno llegaba a sus quinceaños sin intereses propios definidos, sin inquietudes intelectuales claros, con gustos musicales y artísticos muy difusos, definidos por una pobrísima comunicación social, revistas muy modestas y en general un entorno poc...

Plazas y plazos

Contra mi costumbre de no contar chistes, pues soy en verdad malo, no resisto la tentación de transmitirte éste que me contó Melchor el día de ayer para acabar de devastar mi ánimo de desempleado, cosa que logró. Un licenciado de esos que viven de la política llama a su compadre, otro licenciado de ésos. - Estoy preocupado por mi hijo, compadre, no quiso estudiar, no trabaja, no hace nada ¿no podrías conseguirme un trabajito para que aprenda cosas de la vida? - Déjame ver, compadre, te hablo luego. Al día siguiente vuelven a comunicarse. - Compadre, ya lo tengo. - Gracias, compadre. - Mira, tiene que ir a la oficina del licenciado Paz, el diputado, no tiene que hacer nada, salvo acompañarlo de vez en cuando o hacer pequeñas cosas que le pidan. Le van a pagar 300 mil pesos al mes. - No, compadre, va a resultar contraproducente, eso es mucho dinero. - ¿Pos no querías que prosperara? - Que aprendiera, compadre, que aprenda el valor de la vida. - Pues que le paguen la mitad, compadre, yo l...