sábado, 13 de noviembre de 2021

Arete al garete

 


Representa las mutaciones del rostro humano en un movimiento perpetuo de ojos, nariz y boca, que proponen expresiones en las caras humanas; lo mismo recuerda planos de rostros en distintas perspectivas que sonrisas picassianas y un necesario guiño de Alexander Calder, el inventor del móvil escultural, rostro de cuatro piezas. 

José Lazcarro me regaló amables palabras sobre la escultura con el rostro mutante de movimiento perpetuo que instalamos en el jardín de la Ibero Puebla.

Ahora Eve Requena lo lleva en una oreja. Gracias, Eve.



La escultura la embalaron al año de haber sido instalada y al parecer la guardaron en una bodega de la universidad, no se mostró ninguna intención de volver a instalarla en un rincón más apropiado que el pórtico del auditorio principal.

Momificada pero viva, la escultura móvil envejece cada día en esa bodega, inmóvil e incapacitada para realizar su tarea con el arte y con el rostro humano, el arte del equilibrio que juega con el viento. No me parece sensato privar al arte poblano, al universitario, de esta escultura que representa a la humanidad sin distinción de sexo, si bien son las proporciones de un adulto, es un rostro que cambia continuamente de expresión, que se mueve en parsimonia, que transmite emociones. Y ahora grita desde su tumba.



Podría instalarse en un espacio abierto como un estacionamiento, un jardín o conectado a una pared blanca para la proyección de sombras nocturnas, uno de sus secretos. Enterrada en una bodega se boicotea al arte. O algo así. Supongo que no hay intención de parte de la Ibero. Simplemente la olvidaron y la dejaron ahí.


Y el escultor muere de tristeza.

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Johnny



 “De qué sirve terminar la carrera, a veces no sirve. Si eres bueno como licenciado, sí la haces; si tienes un tío licenciado te echa la mano; en cambio, si eres el único profesionista de tu familia, nadie te echa la mano.”

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lunes, 1 de noviembre de 2021

Tarea de los lunes

 


Descripción de político, Javier Ch.

Antes de comenzar a hablarle, señor, permítame mover los pies de una manera tan singular que ni usted ni yo llegaremos a explicar perfectamente bien lo que sucede. O mejor dicho, tome asiento, baje la mirada y escúcheme.

He oído hablar a tanta gente acerca de su porte tal vez desaliñado, como a alguien que piensa que la vida debe transcurrir así sin más; pero, señor, debe usted escucharme: piense mejor en que este hombre que ahora le habla lo observa como se observan detenidamente las obras de Carrington, las pisadas del Quijote, los versos de Mayakovski.

Lo cierto es que su Propuesta Fraternal parece más bien adelantada a su tiempo, pues nadie está seguro de querer sentir el abrazo del de al lado. Por mi parte, déjeme aclararle, creo que leer a Pellicer (y codearse anteriormente con él) hace tanto bien que incluso yo también propondría lo que usted.

Ay, señor, perdón por hacer que baje la mirada; pero debe entender que yo no soy tan capaz de mirarle: no por miedo o alabanza sino, realmente, señor, porque yo no lo conozco.

Javier:

Desconcertante texto que no deja de tener una intención literaria, aunque desbordante de ambigüedad. Leído esto en una página de La Jornada parecería un reproche a AMLO o acaso una palmada en la espalda. No se sabe, y esa es la gracia de lo ambiguo, que es oscuro, enigmático, impreciso, vago. Tal vez se trata del mejor retrato de nuestra situación política, de la política mexicana, de nuestros resquemores y delirios a la hora de votar. Por lo uno y lo otro, qué bueno que cumpliste con tu tarea. Polo Noyola


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domingo, 24 de octubre de 2021

Inhesión

 


Andaba buscando la definición de peripatética y me encontré con este texto rarísimo de Chistofredo Jakob sobre la inhesión, la característica esencial de las diferenciaciones o las existencialidades. Los psiquismos. La inhesión de los contenidos mentales, donde ningún contenido mental puede estar suelto, pues, según Jakob, en todo caso se debe al olvido de la inhesión.


Foto del autor

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viernes, 22 de octubre de 2021

Ángel en el camino

 


Este ángel está listo para volar. Quiere vivir en algún edificio del centro de la ciudad de Puebla, en algún nicho de alguna pared del siglo XVIII o XVIII que abundan en la arquitectura novohispana de esta ciudad antigua y arcaica, como la imagen misma del personaje alado. Irá volando ahí y se sentará a contemplar el paso del tiempo en esa cómoda posición que adquirió de origen.

Sus lentes oscuros lo caracterizan como un turista, como lo que es, el ángel turista que ha viajado desde el país de los dramitas como todos los ángeles que viajan en el tiempo para comunicar mensajes simples pero determinantes: “parirás a Dios”; Gabriel aparecerá como ejecutor del genocidio de Gomorra; Zoroastro, el primero en hablar con los ángeles, a quienes encontró comprensibles; la visita a María en Nazareth; el mensaje críptico ofrecido a Confucio en la India y la larga conversación que tuvo un ángel con Mahoma en la Meca; así como los tres ángeles que se presentaron ante Abraham y comieron con él en su tienda de Mambré; los poderosos ángeles judíos del libro de los Salmos, Pixiu, el león alado de los chinos o Quetzalcóatl de los mexicanos.

Han estado aquí y allá. En la Edad Media el filósofo escocés John Duns Scotus entendió que los ángeles eran individuos racionales, hechos de una materia más fina que los seres humanos; los ángeles imaginarios de Tomás de Aquino, los ángeles que soplaron al oído a Swedenborg o enseñaron la lengua angélica a John Dee, astrólogo de la reina Isabel I; hasta los ángeles que explicaron a fray Julián Garcés la manera en que se debía construir la ciudad de Puebla, pues se sabe que hasta soñó a los ángeles “echando cordeles”. Y, aunque ya era una región con ángeles náhoas, totonacas, ñahñu, a partir de entonces verdaderas colonias de ángeles invadieron los sagrados templos, los conventos y las capillas; tan solo en la catedral pude observar una decena de enjambres angélicos  apoderados de balcones y cornisas, confesionarios, columnas, bóvedas de los heterogéneos espacios religiosos y civiles de Puebla que hay aquí, ángeles que los distinguen entre sí por su forma, si tienen cuerpo, si tienen tronos, cetros, espadas, escudos, alas oceladas. Han viajado todo el tiempo y han venido a vivir aquí, en las creencias religiosas de la gente, no importa qué religión.

Como este ángel turista, que ahora busca un sitio para vivir, que sea fresco, seco y pacífico para poder preservar su frágil naturaleza de papel, pues como bien decía John Duns Scotus: “están hechos de una materia más fina que los seres humanos”. 

Camino a san Juan Tzicatlacoyan 

... encontré un ángel en el camino. Era un turista. Un ángel turista. Viajaba en el tiempo. Lo llevé a Tzicatlacoyan y lo puse en la cafetería que estaban organizando mis jóvenes alumnas en el kiosco de la plaza central, frente al templo, a una hora de camino al sur de la ciudad de Puebla, pasando la presa Manuel Ávila Camacho del enorme lago de Valsequillo, que acoge en su sinuosa costa una decena de pueblos antiguos y propiedades lacustres. El ángel es parte de una breve colección de objetos artísticos inacabados que les mostré a las jóvenes aprendices de acuerdo con la idea de Angie para enseñar a los pobladores, artesanas incluidas, pero sobre todo las hijas de ellas, porque no hubo ningún barón. Nos regresábamos volando a Puebla.

Ilustraciones del autor

domingo, 17 de octubre de 2021

Necio

 


Necedad, según la brillante y antigua (retirada) definición de María Moliner de necio:

 “Ignorante de lo que podía o debía saber”.


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miércoles, 13 de octubre de 2021

El Ocasio de los dioses

 


Alexandria Ocasio-Cortez, no eres senadora de mi distrito y ni siquiera de mi país pero me permito elegirte como mi senadora favorita porque desde que diste la sorpresa de ser elegida en 2018 para el senado de los Estados Unidos me uní a tus simpatizantes, espero que no te moleste.

En Neflix pude ver con mayor detalle lo que había seguido antes en los periódicos sobre tu fulgurante carrera, en A la conquista del congreso, el documental sobre tu victoria y de tres compañeras que inesperadamente resultaron electas senadoras de la Nación.

Eres miembro de la organización Socialistas Democráticos de América y tu trabajo se revela en una multitud de sitios y plataformas políticas progresistas. Quiero pertenecer a ese socialismo democrático de tu organización y trabajar por mi comunidad. No es una simpatía fortuita la mía.

Esta entrevista con Zuckerberg la elijo porque muestra claramente cómo funciona la democracia estadounidense, cuando una joven mujer latina de modestísimos orígenes, convertida en senadora, puede contender al tú por tú con uno de los hombres más poderosos del planeta y ponerlo en su lugar. Aunque Mark es una dama, hay que reconocerlo.

VIDEO

Este día cumples 32 años, unos meses mayor que mi hija Luz, te mando mis respetos y mis consideraciones, Alexandria ¿serás en algún momento la primera presidente latina de los Estados Unidos?, espero que sí.


jueves, 7 de octubre de 2021

Milagros domésticos


Se averió la bomba de agua. Desde hace un mes venía gastando un ojo de la cara encenderla cada vez. No arrancaba a la primera, hacía el ruido eléctrico pero no subía el agua por el tubo hasta que, en un momento dado, comenzaba a subir, el sonido en un caso u otro era completamente distinto. Me hice un experto en hacer el contacto adecuado para que encendiera, era un toque fino de la clavija y el enchufe, era cosa de meterlo de ladito, intentarlo varias veces hasta que encendía la bendita bomba y podíamos seguir lavando todas las bendita cosas que hay que lavar en la bendita vida. Como sea, sin agua no hay caso. Le quité dos tornillos de la tapa y miré dentro, había una especie de bobina con cables, pensé que podría cambiar esa pieza a ver si se arreglaba el encendido, después aprendí que era la propia máquina la que no sonaba, y que ahora, tampoco encendía.

Le hablé a Juan Carlos, mi amigo plomero. Fuimos a comprar otra bomba.



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viernes, 1 de octubre de 2021

Inquisición

La inquisición subsistió en el poder hasta principios del siglo XIX, cuando fue abolida por decreto en 1812. Sin embargo, las tensiones políticas y el caos la trajeron de vuelta en 1813, para ser abolida definitivamente en 1820. Algo queda de ella.

Queda preguntarse sin embargo si no es la Inquisición esa costumbre que sobrevive en los métodos de investigación criminal modernos, o esos otros que aplican en la confesión católica o se subliman en el psicoanálisis…

jueves, 23 de septiembre de 2021

Esto todavía no se acaba

 

Muchas gracias, preciosa, me enternece que te hayas acordado en medio de tanta confusión y no poca histeria. Me alejé del Facebook como lo haría de un incendio porque me ensordecieron los gritos de tantos de mis amigos y amigas buscando aclarar (declarar, documentar, vociferar) que ellos o ellas fueron los primeros en donar, en vincular, en asistir a los damnificados ¡dos veces!, que están sufriendo casi tanto como las víctimas y que debemos cantar el himno nacional, porque ahora, súbitamente, son los mexicanos más orgullosos de la historia. Por lo demás, desde el año 85 todos sabemos que ese México extravagante está ahí, capaz de darlo todo por su vecino e incapaz de autoprocurarse un gobierno decente. Como verás, querida, mi confusión es grande.

Pero bueno, debido a tanto funesto acontecimiento, debes saber que he decidido prolongar mi cumpleaños el resto del año, de modo que a partir de mañana comenzará el verdadero festejo, espero que sea un relato largo, reposado, que incluya arte, literatura y fantasías. Se va a poner bien padre. Pero, sobre todo, esto todavía no se acaba.

Te mando muchos abrazos y besos esperando que todos estén bien, quiera Tezcatlipoca que un buen día de este año podamos vernos para abrazarnos como él manda.


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miércoles, 15 de septiembre de 2021

Levántate y fuma

                                 

Querido Pepe: quiero que te levantes de tu cama para poder cumplirte tu deseo de hacer una fiesta de disfraces; quiero verte el sábado ahí. Y el mes que entra también y festejar tu cumpleaños número 96 el 15 de septiembre; quiero que te levantes, Pepe, o que te mueras ya, pues no soporto –y tú menos que nadie– a un anciano entubado y dependiente, incapaz de moverse y de correr como tú lo haces; de ir al baño, de subir y bajar las escaleras; de podar los rosales y plantar los geranios que se te dan tan bien; no soporto la espera de una muerte inminente si ya no estás bien, si ya no podrás caminar a tu mesa, tomarte tu tequila y fumarte mis cigarros; eso no es poesía, Pepe, eso no es vida. Ahora, si te compones, olvidaremos todos los presagios. Te espero ahí en Teorema y, si no, tú espérame allá, del lado de la poesía.

Como sabemos, Pepe decidió esperarme –a mí y a ustedes– allá, en la cosa esperada, el silencio obligado, la impostura celestial en la que por supuesto no creía, por más que en sus últimos años aludiera a Dios, hiciera como que comulgaba con la idea poética de un creador, de algo absurdamente desconocido que todos, con los nombres y apariencias diversas, terminamos por sospechar.

No le daré muchas vueltas a esto: no creo en el cielo, el de la religión, pero no puedo negar que sobre nuestras cabezas hay un universo que llamamos cielo y al cual pertenecemos ineludiblemente. 

Hablé muchas veces de esto con Pepe Donoso. Coincidía conmigo en que somos polvo de estrellas, tal vez insignificantes frente a la grandeza del universo, pero con la divina sustancia de la inteligencia, la conciencia de saberse parte del universo. Hoy cumpliría 96 años terrenales.

El gran Glenn Miller interpretaba un tema de Hoagy Carmichael llamado Stardust, “polvo de estrellas” que, aunque es una evocación poco religiosa, permítanme decirles que yo creo en eso, no en el hecho de que seamos una canción, aunque algunos de nosotros somos bien “músicas”, sino en el que seamos polvo de estrellas, resabios muy antiguos de enormes explosiones estelares que resultaron de la combinación de elementos químicos y de condiciones térmicas.

Si algo distinguía a nuestro querido amigo Pepe era el humor, nunca autocomplaciente; el humor mordaz, escatológico si se le permitía; vulgar si venía al caso, presto en todo momento al juego de palabras, al escape lúdico, a veces insensato, del idioma.


martes, 14 de septiembre de 2021

Los motivos

 


Usted cultiva media docena de “ideas” que ha ido desarrollado en su vida. Los periodos de Picasso podrían ser una burda pero útil explicación de esas fases que por largos periodos gobiernan nuestras vidas. Tres o cuatro importantes.

¿Ingeniero? Te ando buscando.

Yo cultivo media docena de ideas –fijas– y las exploto sin compasión. Repetirlas, reconstruirlas es lo que me hace dichoso. Creo.

sábado, 11 de septiembre de 2021

Seres universos


Somos universos para las bacterias, parte de un organismo menos mineral que biológico, un universo compuesto de gases y carbonatos,  nosotros mismos existencias universales.

Somos un universo para millones de seres que habitan los rincones de nuestro cuerpo, organismos que entran y salen de nosotros para su breve existencia. Aunque eso también es relativo ¿importa el tiempo a una bacteria? Seremos eternos para la mayoría de ellas. Nuestros órganos actúan como municipios o distritos para el mantenimiento de la estructura. En nuestro cuerpo ocurren miles de interacciones de esos pequeñísimos seres vivos, que transmiten órdenes y consejos entre sí, electricidad; somos la causa última de su existencia; seres atemporales que habitan el cuerpo humano.

Si lo que predomina en nuestro universo formado por galaxias son gases, nuestro cuerpo también depende en sus niveles atómicos y moleculares de media docena de elementos químicos que reconocemos como carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, azufre y fósforo. Es el aparato universal en el que conviven 38 billones de células, de las cuales siete de cada diez son glóbulos rojos o hematíes de la sangre. Se supone que podrían existir 10 bacterias por cada célula, lo que da por resultado la nada despreciable población de  380 billones de individuos adheridos o transitorios en nuestra estructura compuesta de cabeza, tronco y extremidades, aparatos y sistemas, formados por órganos, a su vez formados por tejidos; ellos formados por células, compuestas de átomos.

38 x 1012 bacterias que representan un peso aproximado de 200 gramos, más o menos la fluctuación diaria de peso en un humano, pero en esos doscientos gramos habitan miles de millones de serecillos invisibles a nuestra mirada que siempre es preferible no conocer personalmente. Buena parte de ellas bacterias benignas que cumplen funciones de mantenimiento imprescindibles. La mayor parte se localiza en el intestino grueso, en el intestino delgado, la cavidad oral y anal y en la piel. Podrían existir 10 bacterias por cada célula, 38 x 1012 bacterias ¿a quién le importa? Tal vez a nadie, pero ahí están.

domingo, 5 de septiembre de 2021

Cultura popular

 


No existe solo una definición para explicar la cultura popular, no cabe en un solo concepto, existen las opiniones de especialistas que hace décadas estudian este fenómeno desde el análisis académico. Un asunto de varias dimensiones donde el gobierno de un estado, de una ciudad,  puede tener una participación importante en los procesos de placer social que se reconoce en la cultura popular.

Si alguien lo ha discutido es Néstor García Canclini, que afirma en su libro Culturas Híbridas: estrategias para entrar y salir de la modernidad, que la cultura popular es un ámbito de estudio cuya complejidad surge de los diversos cruces e hibridaciones y de la existencia de un objeto que permanentemente se vuelve esquivo a la investigación por su perenne evolución y dinámica. Dinamismo que surge, de hecho, desde la propia concepción del ámbito de la cultura popular como un campo de lucha. Canclini ve reelaboraciones y transformaciones permanentes de la cultura popular.

 

Otro estudioso de la cultura popular, Jesús Martín-Barbero, observa en Cultura popular y comunicación de masas, que el proceso de masificación cultural producido en el siglo XIX da lugar a otro fenómeno con respecto a la cultura popular. Ya no designará los objetos culturales creados por los sectores del pueblo, sino la cultura que consumirá la masa. Sin embargo los objetos permanecen ahí, son la obra cultural de los pueblos que no desaparece porque la radio toque todo el día a Michael Jackson. James Bowman, editor del Times Literary Supplement en Londres, hace notar que existe una cultura popular oficial y una no oficial, y que a través de la historia ha habido culturas oficiales y no oficiales. Los jóvenes han gravitado hacia la cultura no oficial abierta, libre y carente de estructura. ¿Cómo canalizarlo?

Otro estudioso del fenómeno de la cultura popular, Claudio Lobeto, afirma que en los años '60 y '70 artistas e intelectuales se vincularon con los sectores sociales subalternos, lo que significó que se creara un "arte comprometido con el pueblo" en oposición a la noción del "arte burgués”. Afirma que la "hibridez" universaliza la cultural popular, se torna cotidiana y supera la clasificación, “el arte culto se mixtura con lo masivo, lo popular se nutre de la cultura de masas, la publicidad tiñe la estética popular y así sucesivamente es posible seguir desagregando –afirma Lobeto–, relacionando e integrando manifestaciones culturales de diversa índole y procedencias”.

En algún momento me tocó analizar la cultura popular en Puebla, lo que observé fue una gama de subculturas alternativas y marginadas, autoexcluidas o integradas, manifestaciones reivindicatorias, arte originario y contraculturas o el mero resabio del consumo televisivo, que se atraviesan entre sí en continuo movimiento, resultando inmersa en una dinámica donde la cultura popular también se reconstruye a cada instante. ¿Cómo influir en ese caos? Si ahora lo elitista, lo popular y lo masivo como categorías resultan insuficientes para clasificar fenómenos culturales y artísticos, como opina Lobeto, la única vía de acción es evitar la parálisis, ser creativos en las instancias destinadas para ese efecto cultural. ¿La sociedad cuenta con un organismo plural donde están representados todos los gobiernos y sectores de la sociedad? 

El estudioso estadounidense, Stuart Hall, en sus Notas sobre la deconstrucción de “lo popular”, observa que la cultura popular trae aparejada una resonancia afirmativa por la prominencia de la palabra "popular". Y que, en algún sentido, la cultura popular siempre tiene su base en las experiencias, los placeres, los recuerdos, las tradiciones de la gente. Está en conexión con las esperanzas y aspiraciones sociales, tragedias y escenarios locales, que son las prácticas y las experiencias diarias del pueblo común.

Hall afirma que lo popular fija la autenticidad de las formas populares. “Siempre hay posiciones para ganar en la cultura popular –dice–, pero ninguna batalla puede atraer a la cultura popular en sí hacia nuestro lado, o para el lado contrario”.  Dicho de otra forma, no es posible apropiarse de la cultura popular, a los gobiernos solo les toca sembrar, discutir sus programas y tomar mejores decisiones. O asumir decisiones políticas respecto a la cultura. Su obligación es cuidar que sus programas se mantengan vigentes y no sean elegidos por ocurrencias. Y no estorbar a la cultura popular, impulsarla, fortalecerla, estimular su autorreplicación.

Lo único que me ha quedado claro de todo este periplo sobre la cultura social es la complejidad del tema…

 

 

Bibliografía

García Canclini, Néstor. Culturas Híbridas: estrategias para entrar y salir de la modernidad. Sudamericana. Buenos Aires. 1992.

Martín-Barbero, Jesús. Cultura popular y comunicación de masas.

Culturas populares. En Términos críticos de sociología de la cultura. Buenos Aires, Paidós, 2002.

Lobeto, Claudio: Cultura popular: hacia una redefinición, Instituto Internacional del Desarrollo, Universidad de Buenos Aires, tomado de internet: ucm.es/info

Hall, Stuart. Notas sobre la deconstrucción de “lo popular”. En Historia popular y teoría socialista. Barcelona, Crítica, 1984.

Bowman, James, Cultura Pop, Facetas No. 99, Enero, 1993. USIA Information Service. Tomado del internet: www.mty.itesm.mx

Lara, José: Las culturas populares e indígenas, símbolos de cohesión e identidad nacional, http://www.conaculta.gob.mx/saladeprensa/2004/26feb/cultpops.htm

 

 Fotos de piezas de barro del autor

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sábado, 28 de agosto de 2021

Cuando Hernán Cortés pasó por Puebla

 


El municipio de Zautla, Puebla, pertenece a una región de gran riqueza histórica donde confluyeron importantes corrientes culturales prehispánicas, como la totonaca y otomí, que recibieron el “impacto olmeca” del periodo denominado Preclásico Tardío de 1,200 años antes de nuestra Era.1 Como vestigios de aquel florecimiento, a cinco kilómetros de Zautla se hallan las ruinas arqueológicas de Tenampulco (o Cuacal), donde se encontraron restos de pirámides y figuras de cerámica.

Los Totonacos llegan a esta región alrededor del año 719 y permanecen ahí hasta a invasión chichimeca del año 1173 que, de acuerdo con Juan de Torquemada, llegaron destruyendo los pueblos totonacos. A partir de entonces los Chichimecas fundan, entre otros, los señoríos de Tlatlauquitepec, Tzautla e lxtacamaxtitlán.

Posteriormente, en el año de 1464, la región es dominada y anexada al universo mexica del Tlatoani Moctezuma Ilhuicamina por el jefe guerrero Ahuizotl. Para entonces su población estaba formada por una mayoría de origen nahua (mexicas, Acolhua-chichirneca y teochichimecas).

En agosto de 1519, Hernán Cortés en su trayecto a Tenochtitlán es “invitado” por el Teuctli o jefe militar mexica de lztacmastitán (Ixtacamaxtitlán) Temamascuicuil, vasallo de Moctezuma. La región que comprendía el señorío de Temamascuicuil es la que cubre actualmente los municipios de Ixtacamaxtitlán, Zautla, Ocotepec, Santa María (cañada), la Noria y San Juan de Llanos (Ciudad de Libres).

Se especula que quizás el Teuctli Temamascuicuil trataba astutamente de convencer a los españoles de seguir otra ruta con destino a Tenochtitlán y evitar el cruce por territorios tlaxcaltecas para evitar una posible alianza con ellos, pero el noble totonaca Mamexi advirtió a Cortés de una posible celada y le propuso enviar mensajeros de paz a los dirigentes tlaxcaltecas para buscar una posible alianza en contra de los mexicas, cosa que finalmente ocurrió.

Antes de la llegada de los españoles, los dos señoríos más grandes de esta región parecen haber sido Ixtacamaxtitlan (con Tlaxocoapan) al sur, y Tlatlahuiquitepec (con Nauhtzontlan, Yauhnáhuac, Yayauhquitlapan y Zacapoaxtlan) en el norte; es posible que las dependencias mencionadas tuvieran cierta autonomía política y un tlatoani cada una.2

La mayor parte del área, sino la totalidad, pagaba tributos a los mexicas, mismos que eran recolectados en Tlatlauhquitepec  e Ixtaquimaxtitlan, aunque la segunda se limitaba a apoyo militar. Esta ciudad de unas 5 000 familias, que tanto impactó a Hernán Cortés, estaba en la cima de un cerro y tenía una guarnición y una frontera fortificada con el territorio hostil de Texcallan (Tlaxcala).3

Aunque la lengua era el náhuatl, es posible que hubiera una minoría totonaca en el norte y otomíes dispersos por la misma zona. Cortés y sus hombres estuvieron una semana en Ixtacamaxtitlan, cuya riqueza les produjo gran admiración. Cuenta Cortés en su Segunda Carta de Relación del 30 de octubre de 1520: 

“La cual ciudad es tan grande y de tanta admiración que aunque mucho de lo que de ella podría decir dejé, lo poco que diré creo que es casi increíble, porque es muy mayor que Granada y muy más fuerte y de tan buenos edificios y de mucha más gente que Granada tema al tiempo que se ganó y muy mejor abastecida de las cosas de la tierra, que es de pan, de aves, caza, pescado de ríos y de otras legumbres y cosas que ellos comen muy buenas. Hay en esta ciudad un mercado en que casi cotidianamente todos los días hay en él de treinta mil ánimas arriba, vendiendo y comprando, sin otros muchos mercadillos que hay por la ciudad en partes. En este mercado hay todas cuantas cosas, así de mantenimiento como de vestido y calzado, que ellos tratan y puede haber”.4 

Zautla, llamada así debido al nombre del cacique Zautic, estaba habitada por pobladores que alternaban el cultivo agrícola con la explotación de unas minas cercanas de oro y plata, que desaparecieron a la llegada de los españoles. Recogían dos cosechas anuales de maíz: la de temporal y la tolnamil o de invierno. La dieta básica, como en otras partes de México, la componían de maíz, frijol y chile. Las casas, de forma rectangular, estaban construidas en su mayoría con palma y zacate o con madera. Para el amarre utilizan el bejuco; el piso de tierra apisonada.

Desde aquellos tiempos la alfarería de la zona que hoy ocupa la Junta Auxiliar de San Miguel Tenextatiloyan, probablemente debido a sus ricos yacimientos de barro, destaca por su riqueza y calidad. Hernán Cortés, en su carta referida, hace encomiables comentarios sobre la cerámica utilitaria que ve en esta región: “Hay mucha loza de muchas maneras y muy buena y tal como la mejor de España”.5

Especialistas como Daniel Rubín de la Borbolla afirman que la alfarería precolonial fue inventada, técnica y artísticamente, por las mujeres si acaso con una pequeña participación del hombre en el acarreo del barro y en las labores del horneado. Se han identificado cuatro tipos de alfarería: la doméstica, que era la utilitaria en las labores cotidianas que incluía comales, ollas, tinajas, jarros, jarras, tecomates, cajetes, apaxtles, platos hondos, platos planos, cántaros, cucharas y malacates. La ceremonial, que eran figuras de diversos dioses, sahumadores o perfumadores, vasijas para ofrendas. La funeraria, que contemplaba urnas, vasijas para ofrendas de alimentos, sahumadores, efigies de animales, objetos suntuarios de barro, réplicas en miniatura de ciertos objetos de uso personal, figurillas humanas o representaciones de deidades; máscaras, braseros, cajas. Y la cerámica para construcciones, todo lo que eran adobes, ladrillos, mascarones y elementos decorativos para fachadas de edificios, tubería.

Tanto por la calidad como por la variedad, lo que se aprecia en la cerámica precolombina son cinco características que hacen a la alfarería un recurso indispensable e irrenunciable de su cultura: tenían un profundo conocimiento de los materiales; desarrollaron técnicas para muy diversos usos, desde aquellos indispensables para la vida cotidiana hasta los más elaborados usos ceremoniales; que ya utilizaban el “desgrasante”, un elemento que aportaba cuerpo y consistencia a las arcillas; que usaban la técnica del bruñido y, desde luego el horneado de jagüete y el de decoración, y que sus decoraciones contemplaban rasgos específicos de las distintas culturas que los distinguían de las demás. Una de las características más llamativas que vinculan la cerámica antigua con la contemporánea de San Miguel Tenextatiloyan es el uso de moldes, lo que desde entonces, como ahora, les permitió el ensamble de piezas y el aumento de su producción.6

El periodo colonial, a la llegada y conquista de los españoles, es naturalmente una hecatombe que modifica radicalmente las condiciones de vida y la cultura en general de todas las regiones.

 

Una historia para contar

En  la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo hay un pasaje sobre la primera gran batalla de las fuerzas españolas en México, que ocurre muy cerca de San Miguel Tenextatiloyan y que, por lo tanto, involucra a la región en una singular historia de guerra que es conveniente conocer.

Todo sucede en el primer viaje del ejército de Hernán Cortés narrado entre los capítulos XXV y XVIII del libro de Bernal Díaz, cuando en el mes de agosto de 1519 salen de Zempoala con doscientos tamemes para que cargaran la artillería y cincuenta guerreros para que lo acompañaran en la travesía por la sierra. Su recorrido no tuvo incidentes de consideración en la primera semana, fuera del hambre, la lluvia, el granizo y el frío de la sierra. A principios de septiembre, sin embargo, se encontraron de frente a dos batallones de guerreros, unos seis mil hombres que gritaban desaforadamente, pitaban trompetillas y batían tambores: en un alarde de fuerza dispararon flechas y lanzas a la vez que trataban de parecer feroces. Los españoles enviaron a tres prisioneros que habían hecho ese día a decirles que no querían problemas. Pero la chispa estaba encendida, la escaramuza se dio y los españoles dieron la primera muestra de la mortal efectividad de sus armas de fuego, de tal forma que tres jefes náhoas quedaron tirados en el campo, además de decenas de soldados. En un momento dado los españoles entraron por una cañada, donde fueron blanco de las flechas mexicanas. Fue ahora que los guerreros aztecas demostraron que sus flechas y hondas también tenían una gran efectividad. Así llegaron al llano.

El saldo de la batalla fue calamitoso: los mexicanos perdieron ocho capitanes, hijos de importantes caciques, y fue la causa de que retrocedieran. Los españoles no intentaron seguirlos, pues también habían sido duramente golpeados. Se quedaron a resarcir sus heridas en un caserío muy poblado, guarecidos en unas cuevas habitadas, donde comieron gallinas que llevaban los tamemes y algunos “perrillos” que se procuraron en el propio pueblo.

Según Bernal el capitán Xicotenga “traía cinco capitanes consigo y cada capitanía traía diez mil guerreros” (…), que en total hacían unos cincuenta mil hombres, con banderas que ostentaban un ave blanca con las alas extendidas. 


La batalla de Tehuatzingo

El 5 de septiembre de 1519 ocurre la batalla de Tehuacingo o Tehuacacingo, de acuerdo a los registros de Bernal Díaz del Castillo, que cabe suponer que se refiere a una ranchería del actual municipio de Libres llamada Tehuatzingo, topónimo que significa “en las piedritas”, situado en un amplio terreno donde, efectivamente, abundan las pequeñas piedras.

Fue una batalla decisiva en el sentido de que los dos ejércitos tuvieron posibilidades de ganarla, ya que contaban con un número similar de soldados y estaban, más o menos, en las mismas condiciones de combate de campo.

Muy temprano ese día, y habida cuenta de los resultados de la batalla anterior, los ballesteros y escopeteros españoles, pero especialmente los que montaban alguna temible cabalgadura, se prepararon para la batalla con la firme consigna de “tirar a matar”, así como evitar disgregarse. Recorridos unos cuantos cientos de metros, en el llano de Tehuatzingo, los españoles percibieron un número indeterminado de guerreros tlaxcaltecas que prácticamente salían de todos lados: “vimos asomar los campos llenos de guerreros con grandes penachos y sus divisas, y mucho ruido de trompetillas y bocinas”.

Tal parecía que la consigna de ellos era idéntica a la española: no dejar uno vivo, acabar con ellos de una vez por todas. Los guerreros mexicanos hicieron un cerco frente a los soldados españoles e iniciaron un nutrido granizo de piedras y, momentos después, de flechas que atravesaban el acero y ante las que no había defensa: “¡qué prisa nos daban y con qué braveza se juntaban con nosotros y con qué grandísimos gritos y alaridos!”, narra el testigo Bernal Díaz del Castillo. Los caballos, sin embargo, marcaron una diferencia en el combate cuerpo a cuerpo. Aún cuando hubo cierto desorden español, los españoles se reagruparon y a “puras estocadas” volvieron a organizar su frente de batalla. Otro detalle fue que los mexicanos atacaban amontonados, lo que facilitó el trabajo de los escopeteros españoles, que hicieron un gran daño. Por si fuera poco, había rencillas en las filas de los mexicanos entre los capitanes Xicotenga y otro capitán que era hijo del jefe Chimecatecle, que se negó a ofrendar la ayuda que aquél le demandaba ordenando a la capitanía de Guaxolzingo a que no pelease. Por último, la estrategia de recoger cualquier cuerpo muerto o herido del campo de batalla y ponerlo a buen  resguardo tampoco dio buenos resultados, pues distraían de sus labores a los soldados y descuidaban la batalla, aunque en efecto los españoles apenas vieron algún muerto. Todas estas circunstancias mermaron la moral de los guerreros tlaxcaltecas, “que ya peleaban de mala gana”, a decir de Bernal, que por su parte estaba herido en la cabeza a causa de una pedrada y del muslo por efecto de una flecha. Los tlaxcaltecas comenzaron a aflojar y, a la muerte de un importante jefe, “un capitán muy principal”, comenzaron a retirarse del campo de batalla. Los españoles, cansados y heridos, los dejaron ir, cantando la victoria.

El saldo fue de sesenta españoles heridos y un muerto; ninguno de sus caballos salió indemne, todos fueron heridos, pero no hubo muertos. Se retiraron a su base de operaciones y sepultaron discreta y profundamente al soldado fallecido, pues la idea era que los mexicanos no supieran que eran  mortales, “sino que creyesen que éramos teules, como ellos decían”, acota Bernal.

Después de la batalla de Tehuacingo Cortés armó una estrategia diplomática con los tlaxcaltecas, que fue bien recibida por los caciques de Tlaxcala. Ya se habían probado las armas, los dos ejércitos mostraron gallardía y determinación, pero era posible percibir que el “verdadero” enemigo de los españoles no eran precisamente los habitantes de Tlaxcala, sino los enemigos de éstos, los señores del gran poder que tenían su asiento en la mítica ciudad de Tenochtitlan. Ahora los españoles “rogaban” por la paz y ese mensaje pareció música en los oídos de Xicotenga, el gran jefe de los tlaxcaltecas.

“Les dijo otras muchas cosas tocantes a nuestra santa fe, y verdaderamente fueron muy bien declaradas, porque doña Marina y Jerónimo de Aguilar, nuestras lenguas, estaban ya tan expertos en ello que se lo daban a entender muy bien.”

A partir de entonces se abren las negociaciones que terminarán en el ataque coordinado de los españoles y los tlaxcaltecas a la fortaleza de Tenochtitlan. Esta región volverá momentáneamente a los titulares de  aquella guerra cuando muchos españoles huidos de alguna de las batallas contra los mexicas terminaron por aquí, con no muy buena fortuna. Pero eso ocurrió aquí cerquita, en los llanos de Libres, la otrora Tlaxocoapan, que posteriormente fue San Juan de los Llanos, hoy ciudad de Libres.7

 

Este texto pertenece al libro inédito “Oye Olla”, Testimonios alfareros de San Miguel Tenextatiloyan, de Leopoldo Noyola y Sergio Mastretta.

 

Citas:

 

1) INEGI, Censo de Población y Vivienda, 2010.

2)    Enciclopedia de los Municipios de México: Zautla, Puebla. Y Édgar Ramírez, curador de la muestra: Veracruz: antiguas culturas del Golfo,  nota de La Jornada de Oriente, 4 de enero de 2012.

3)    Gerhard, Peter, Geografía histórica de la Nueva España 1519-1821, UNAM,

1986, pp. 234-262

4) Ibid

5) Cortés, Hernán, Segunda Carta de Relación, 30 de octubre de 1520, p. 11

6) Cortés, Ibid

7) Universidad Veracruzana, La cerámica del centro del país, en

      http://www.uv.mx/popularte/esp/scriptphp.php?sid=658

lunes, 15 de marzo de 2021

Intermitente curiosidad

 

Siempre que se muere alguien con inmensos saberes me pregunto por la extraña cesación de esos saberes, que, por mucho que hayan quedado plasmados en tinta, desaparecen con la persona que los fue acumulando a lo largo de toda una vida.

La idea me causa tanta desazón como la desaparición de los recuerdos de cada individuo, que, sean anodinos o relevantes, espectaculares o vulgares, son suyos, y como tales únicos y unívocos.

Haberlos contado en memorias o en diarios o en una autobiografía no sirve de mucho desde mi punto de vista, porque los recuerdos ajenos, por sobresalientes que sean, suelen dejar indiferentes a los lectores de hoy. Nadie es capaz de apreciar nuestros recuerdos como nosotros mismos: lo que para nosotros tiene un sentido o es relevante, o nos conmueve de manera inexplicable, suele dejar frío al resto de la humanidad, que, en el mejor de los casos, lo escucha o lo lee con una combinación de impaciencia e intermitente merodeo.

viernes, 19 de febrero de 2021

Melomanía

 


Como nunca en mi larga vida en los últimos años me he vuelto aficionado a la música. Las posibilidades de un melómano hoy te permite disponer prácticamente de cualquier música o género musical que se te ocurra. Gratis. Casi todos los días, después de comer, me siento en mi sillón de la computadora y disfruto de un concierto musical al amparo de Youtube. Sería ridículo decirte qué escucho, innecesario, porque además eres libre de elegir lo qué vas a escuchar los siguientes minutos de tu vida y es tu asunto. Disfruto mucho los conciertos sinfónicos, las orquestas tocando al tenor de sus polifacéticos directores; oigo y veo mucho jazz y he visto casi todos los conciertos importantes de rock, blues y jazz. Y me arriesgo a las propuestas de YouTube y escucho sus sugerencias, esa selección que impone o propone, en donde me he llevado grandes sorpresas positivas. Este día, por ejemplo, descubrí al músico Erroll Garner, un notable pianista apenas acompañado de contrabajo y batería. Si no lo conoces, te va a sorprender como a mí.



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domingo, 7 de febrero de 2021

A diez años de Cien años


Se cumplen diez años de mi libro Cien años de recuerdos poblanos, publicado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en 2011 por la acción de mi querida comadre Flor Coca y presentado el 7 de febrero de ese año en la Librería Profética en el centro de la ciudad, donde me acompañaron Juan Carlos Canales y Aurelio Fernández con generosos discursos y en la primera fila Sergio Mastretta. La mesa estaba servida. Esa tarde habían defenestrado a Carmen Aristegui de su programa de radio por haber preguntado sobre la adicción al alcohol del presidente Calderón. También jugaba la selección mexicana y un falso profeta había pronosticado que no iría nadie a la presentación por el partido de futbol, pero el patio colonial de Profética se llenó y el ambiente fue de lo más agradable. Hasta borrachito teníamos. Como no había maestro de ceremonias, tomé la palabra y presenté a mis destacados amigos y le dimos un buen repaso a la materia de Cien años…

Los 900 ejemplares que me fueron entregados por la universidad tuve el gusto de moverlos personalmente y fueron vendidos tanto en librerías como en tianguis dominicales con tal éxito que para junio ya no me quedaba un solo ejemplar. Gracias por leerlo.

Mi hermano Antonio escribió en su blog El vuelo de la palabra a propósito de la publicación esta crítica que ahora reproduzco:


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“La historia, antaño dedicada a los grandes acontecimientos políticos y militares –así como a sus protagonistas–, y de un tiempo a esta parte, a los predios cultivados por las ciencias sociales, desde la economía hasta las mentalidades, se ocupa poco de los valores y costumbres de la población en general, ese variopinto elenco de mujeres y hombres que consumen productos y servicios, sufren epidemias y enfermedades, escuchan radio y van al cine, bailan, se enamoran, se casan, y notan el paso del tiempo en una miríada de signos visibles en la cotidianidad.

     Es probable, como escribe Polo, que muchos historiadores vean en la historia oral poco más que una herramienta de la historia con hache mayúscula, aunque por otra parte, no abundan los trabajos de historia oral de largo aliento, ni suelen organizarse con imaginación y pertinencia, como sucede con “Cien años de Recuerdos poblanos”.* Polo emplea el método de Luciano de Privitellio, que busca captar el movedizo empalme de las generaciones con el amor y la sexualidad, la pareja y la familia, la tradición y la modernidad, pues entiende que “la clave de la historia oral radica en encontrar sentido no solo a lo que la gente dice, sino también a lo que no dice”.

     La historia oral puede acometerse de distintas maneras. Polo ha escogido el enfoque coral. Si admitimos que las generaciones se integran en arcos temporales de quince años, “Cien años de Recuerdos poblanos” incorpora los testimonios de setenta y dos personas de al menos cinco generaciones; el entrevistado más viejo nació en 1900, y la más joven en 1990.

     Me gusta el término usado por Polo para designar los testimonios congregados: recuerdos–viñeta, aunque dudo que pueda distinguirse realmente entre dos clases de recuerdos: “unos, los infantiles y juveniles, desprovistos de imágenes y de lenguajes elaborados; otros, los recuerdos posteriores a la juventud, ataviados de intereses, palabras, ideologías e imágenes”. Creo que todo recuerdo adulto es producto de una elaboración en la que colmamos con recuerdos ajenos o con ficciones los huecos de la memoria.

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Cien años de Recuerdos poblanos comprende un siglo y toda clase de mudanzas. En ese periodo, Puebla pasa de los 40,000 habitantes al millón y medio, absorbe cinco de los municipios aledaños y llega a cubrir 300 kilómetros cuadrados, la industria textil se transmuta en electrodoméstica y automovilística, los barrios ceden el paso a las colonias, mudan los atuendos, las costumbres, el habla, el teléfono se generaliza… “Cien años de Recuerdos poblanos” me gusta por su apertura a la vida social molecular y por su atención a las palabras en desuso y los giros verbales enjundiosos. Me conmueven especialmente los recuerdos lejanos, donde se conjugan presencias y lenguajes: el tránsito de los festejos del centenario de la Independencia al estallido de la Revolución, el abuelo porfirista que sufrió una bala “pellejera”, las cuitas de los “revolucionados”, como don Luis González y González llamaba a las víctimas de los “pronunciados”, los nombres de las pulquerías: “La sangre manda”, “El pueblo feliz”, “Juega el gallo”, “Voy con fuerza”.

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Cien años de Recuerdos poblanos es un libro necesario e inspirador. Si yo fuera poblano adoptivo, como mi querido hermano, impulsaría, a partir de las múltiples sugerencias de este libro, un museo de historia de la cotidianidad de Puebla en el que se congregarían testimonios grabados, objetos, fotos y videos. Como sea, “Cien años de Recuerdos poblanos” es un libro que nos permite contemplar, oler, saborear y actualizar el pasado; será una fuente indispensable para la historia de Puebla, y tal vez, la semilla de un archivo de la historia oral del estado. Ojalá.”


Hasta aquí Antonio, muchas gracias. Tuve el privilegio de contar con otras críticas de amigos entusiastas, además de mis hermanos Antonio y Jaime, quisiera recordar la extensa pieza de Juan Carlos Canales y otras menos largas de Sergio Mastretta, Mario Villar Borja y Agenor González Valencia; también recordar la amabilidad de José Luis Escalera al facilitarme el uso de Profética para su presentación y de Paula Carrizosa por publicar la noticia en La Jornada de Oriente, así como de mi querido Abraham Paredes que tomó la foto del autor vociferante en medio de su pieza oratoria. Un agradecimiento especial a las decenas de poblanos de nacencia o de querencia que participaron en esta aventura editorial, a Malú, Luz y Teresa que me acompañaron en ella y especialmente a los poblanos y foráneos que leyeron esta aventura singular que es Cien años de recuerdos poblanos, pues es la historia de un siglo de la ciudad de Puebla contada por los propios habitantes.

Si tienes interés en este libro, puedes solicitar gratuitamente tu ejemplar digital en formato de PDF de Cien años de recuerdos poblanos en los comentarios de este blog poniendo tu email a donde lo debo enviar y lo recibirás a vuelta de correo. Gracias por tu interés.


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sábado, 9 de enero de 2021

Los ruidos en la producción

 

Da clic a la imagen y escucha pódcast

OPERADOR:                           

OLAS MARINAS ROMPIENDO EN LA PLAYA. UNOS PELÍCANOS Y OTRAS AVES DEL MAR VUELAN COMPETITIVAS. UNA PAUSA DE SILENCIO CHAPALEANTE, DE TENSIÓN PREMONITORIA; UN LEJANO Y PODEROSO

RUIDO: SON OLAS ROMPIENDO EN UNA PLAYA IMAGINARIA EN MEDIO DEL MAR; UN MAREMOTO SE ACERCA AMENAZANTE; HASTA LLEGAR

A TIERRA ARRASANDO TODO A SU PASO. TREINTA SEGUNDOS ETERNOS DE DESASTRE ACUÁTICO. CORTE. LEJANAS CAMPANAS DE UNA IGLESIA, PÁJAROS TÍMIDOS VOLANDO SOBRE EL MAR; UNOS NIÑOS JUEGAN EN UN PRADO; ES DE MAÑANA EN UN PUEBLO APACIBLE DE LA COSTA.

Los efectos especiales narran de la misma forma que lo hacen las palabras y en alguna medida la música, que es más lírica e interior. La esencia exterior, inhumana de los efectos y los ambientes (un conjunto de efectos), es lo que permite al productor de radio experimentar con un lenguaje alterno que no usa vocablos.  

A través de los ruidos y los efectos especiales es posible narrar historias. Los ruidos no pertenecen solo a la narración, el escucha crea sus propias historias con los ruidos que va escuchando; muchos de mis efectos especiales se mezclan con tus vivencias, tus experiencias y pasiones de tu mundo particular. Efectos como el mar, que tiene miles de referencias en un auditorio radiofónico, cada uno de los escuchas tiene su mar particular y el sonido marino evoca automáticamente ciertos elementos de la memoria, no hay necesidad de pedir permiso a la razón. Nunca pensarás “este es un locutor con un mar grabado de fondo”; no, tú debes pensar: “es una persona en el mar, me habla desde el mar”. 

¡Sí! Inmenso mar dotado de delirios,

piel de pantera, clámide horadada

por los mil y mil ídolos solares.*

La pregunta es si tengo todas esas necesidades en mis efectos especiales, si están preparados en número y en variedad necesarios. El productor debe saber en dónde tiene esos efectos, en qué archivo en qué carpeta. 

Pódcast para la revista Elementos de la BUAP

Entonces, en el repertorio de un productor de sonido, de pódcast auditivos debe haber, ordenados en carpetas, sonidos fundamentales de ese universo que busca retratar; como el agua, el aire, el fuego; debe tener sonidos humanos, máquinas mecánicas y eléctricas; ruidos específicos como aviones y cohetes; bólidos celestes y toda clase de animales que logre recopilar. Yo llegué a los 56, pero entre ellos también se reproducen, se mezclan y se convierten en otro animal; en otra guerra, en otra industria; en el rugido de un tsunami. Hasta que un día comienzas a trabajar ambientes específicos que serán el modesto aporte de tu producción: Ambientes de pueblos decimonónicos y más antiguos donde no existen coches de motor; carretas, parroquianos y pasos cansinos de las mulas sobre el empedrado colonial de una calle de Puebla en el siglo XVII. Ambiente de un pasillo de una universidad, los jóvenes conversan; ambiente de una cantina tradicional de la ciudad de México, voces roncas, meseros y vasos. Etcétera. El productor debe estar preparado con esas herramientas aun antes de escribir el guion, pues cuando lo escriba, esa preparación se verá reflejada en las cualidades de su narrativa.

 

* de El cementerio marino, Paul Valéry



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